¿Cómo es una sonrisa linda?

La sonrisa más linda es la sonrisa espontánea que se lanza como un látigo o explota como un rayo, sin inhibición. También es preciosa la que asoma tímidamente pero sin vergüenza, como queriendo regalarnos sólo una promesa.

La sonrisa más linda no es la más blanca o la que tiene dientes que parecen soldaditos rígidamente alineados. Por el contrario, algunas de las sonrisas más lindas exhiben detalles que de acuerdo a los libros habría que eliminar. ¿Una pequeña separación? ¿Los dientes centrales un poquito más largos o salidos de lo que manda la teoría? En ocasiones es un error obedecer ciegamente ciertos cánones o estándares e, inclusive, responder a las demandas de los propios pacientes, quienes obnubilados por lo que los medios de comunicación muestran como “la sonrisa perfecta” pretenden resultados que a la larga los dejan insatisfechos porque ¿a quién le gusta una sonrisa que parece artificial?

Esa sonrisa que nos encanta no obedece a patrones universales; esencialmente está compuesta por unos dientes sanos, parejos, de forma particular y de un color indescifrable que parece blanco pero que no lo es porque está compuesto por una gama de colores que, todos unidos, muestran traslucidez; por algo se les compara con perlas.

Esa sonrisa es en suma única y distintiva. Si no nacimos con ella, el dentista sólo tiene que encontrar la belleza que subyace allí atrapada y sacarla a la superficie. ¿Cómo hacerlo? En primer lugar como se hacen todas las cosas bellas, haciéndole caso a esa voz interna que fundada en la intuición y en la experiencia le muestra al odontólogo experto —como en una fotografía mental— esa belleza interior que otros no pueden ver.

Dr. Eloy Burga Noriega